Casa Blanca propone legalización de “Dreamers” a cambio de muro y más agentes de inmigración

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WASHINGTON- La Casa Blanca envió este jueves al Congreso el nuevo plan migratorio del presidente Donald Trump para legalizar a 1.8 millones de jóvenes indocumentados con una vía hacia la eventual ciudadanía , más del doble de los jóvenes amparados a “DACA“, a cambio de $25,000 millones para su prometido muro y el fortalecimiento de las fronteras. La propuesta fue rechazada por demócratas y grupos pro-inmigrantes como un “rescate” inaceptable para los “Dreamers”.

Antes de iniciar un viaje a Davos (Suiza), Trump adelantó ayer en un encuentro con los periodistas de que estaba abierto a la idea de una eventual ciudadanía para los “Dreamers”, en medio de tensas negociaciones con demócratas y republicanos en el Congreso que buscan consenso sobre el futuro de los jóvenes amparados al programa de “acción diferida” (DACA) de 2012.

La  Administración Obama implementó DACA en agosto de 2012 ante la inacción del Congreso respecto a una reforma migratoria integral y en respuesta a las presiones de activistas del movimiento de los “Dreamers”.

El programa amparó en su  momento a cerca de 800,000 jóvenes indocumentados que llegaron ilegalmente a EEUU de niños, y les ofreció cobijo de la deportación y permiso de trabajo.

Pero, argumentando que el programa unilateral era “ilegal”,  la Administración Trump anunció su desmantelamiento en septiembre pasado y dio plazo al Congreso hasta el próximo 5 de marzo para encontrar una solución legislativa permanente.

En la actualidad, según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la cifra más actualizada es de 690,000 “DACAmentados”, debido a que muchos ajustaron su estatus migratorio, o no renovaron sus permisos, o les fue revocado.

Detalles del  “marco legal”

Durante una conferencia telefónica con periodistas, una funcionaria de alto rango de la Casa Blanca, que pidió el anonimato, dijo que el plan en ciernes deberá ser negociado y pulido con líderes del Congreso, pero la Administración confía en que “representa un término medio que ambos partidos podrán apoyar”.

Sin embargo,  mantiene los cuatro principios migratorios que la Casa Blanca ha venido discutiendo con demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso: codificar “DACA”, fortalecer la seguridad fronteriza, y eliminar la “lotería de visas” y la “inmigración en cadena”, dijo.

En concreto, la Casa Blanca propone que 1,8 millones de jóvenes puedan legalizarse y ponerse en una vía hacia la ciudadanía en un plazo de 10 a 12 años, si cumplen ciertos requisitos y no tienen historial criminal.  Esa cifra abarcaría a los que se hubiesen beneficiado del “DACA” original pero no solicitaron.

Respecto a la “inmigración en cadena”, la Administración quiere limitar las visas de reunificación familiar al “núcleo familiar”, es decir, a cónyuges e hijos menores de edad. Ese requisito, sin embargo, se aplicaría para solicitudes a futuro,  mientras se resuelven todos los casos ya en cola.

El plan también incluye $25,000 millones en un “fondo fiduciario” para el muro fronterizo y para incrementar la seguridad las fronteras,  mediante la contratación de más agentes, recursos y equipos tecnológicos, además de abogados, jueces y fiscales.

Con este plan, la Administración busca aceitar más la máquina de redadas, arrestos y deportaciones en la frontera y el interior del país.  La Casa Blanca antes había solicitado $33,000 millones para todo el paquete de seguridad fronteriza.

La funcionaria no pudo precisar los requisitos de trabajo y educación que deberán reunir los “Dreamers” para su legalización, ni cómo funcionará el “fondo fiduciario” para el muro, ni quién lo manejará. Reiteró la exigencia de Trump de que México pagaría el muro de alguna forma.

Tampoco pudo ofrecer un cronograma para discutir el futuro del resto de inmigrantes indocumentados que han establecido sus vidas en EEUU, sino que insistió en la urgencia de eliminar los “resquicios” en el sistema migratorio, combatir a quienes se quedan con visas vencidas, y establecer un sistema con base a “méritos”.

Los demócratas habían propuesto reducir por la mitad la “lotería de visas” a 25,0000, y distribuir la otra mitad entre los inmigrantes indocumentados amparados al programa de “Estatus de Protección Temporal” (TPS), que incluye a Haití, y a varios países de Centroamérica y Africa.  Trump no sólo rechazó esa oferta sino que se refirió a éstos como “países de mierda”.

La Casa Blanca tenía previsto divulgar oficialmente un “marco legal” para corregir DACA el lunes próximo, pero un asesor de alto rango  de Trump explicó el plan hoy a líderes del Congreso.

Un plan que nace muerto

De inmediato, líderes demócratas y activistas de grupos cívicos y del movimiento de los “Dreamers” rechazaron enérgicamente el plan, que fue elaborado por dos “halcones” en política migratoria de la Casa Blanca, Stephen Miller y el jefe de Gabinete, John Kelly.

El Caucus Hispano del Congreso dijo que la bancada demócrata no permitirá que los “Dreamers” sean “piezas de negociación” de un plan  “vergonzoso” que apaña políticas aislacionistas y dañinas para los inmigrantes.

El legislador demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, dijo que resulta “risible” exigir “un rescate” de $25,000 millones para los “Dreamers” a cambio de reducir la inmigración legal e incrementar las deportaciones.

Además,  es imposible confiar en Trump si cambia de posturas según las presiones de grupos de “línea dura” dentro y fuera de la Casa Blanca”, dijo.

El senador demócrata por Illinois  y coautor del “Dream Act”, Dick Durbin, también rechazó tomar como “rehenes” a los Dreamers.

Lorella Praeli, directora de política migratoria de la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU), dijo que la propuesta es “odiosa” y “xenófoba” porque reduciría la inmigración legal a niveles nunca antes vistos desde el sistema de cuotas raciales de la década de 1920,  derrocha dinero en  un muro innecesario y elimina vías para la inmigración legal de países africanos.

“Stephen Miller ha dicho que su propuesta es ´extremadamente generosa´, pero la única comunidad que se beneficia… son los supremacistas blancos. La propuesta de la Casas Blanca es claramente un esfuerzo por sabotear las pláticas bipartidistas sobre el asunto”, dijo Praeli.

Otros grupos pro-inmigrantes, incluyendo “America´s Voice”, “CHIRLA”, “Center for American Progress”, el “Movimiento para una Reforma Migratoria Justa” (FIRM), y “United We Dream”, también condenaron el plan.

Reacciones mixtas de conservadores

Aunque el plan contiene varios de los elementos que durante años han exigido grupos ultraconservadores, éste no ha sido necesariamente un “festín” para este bloque de partidarios de Trump.

El líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, no comentó sobre los elementos en sí pero dijo que usará este marco legal como “guía” para lograr un acuerdo bipartidista en el Congreso.

Mientras, el sitio web de “Breitbart”,  antes dirigido por otro exasesor de Trump, Steve Bannon,   tildó al mandatario como el “Don Amnistía” que quiere dar la ciudadanía a “inmigrantes ilegales”.

Pero el congresista republicano de Florida, Mario Díaz Balart, dijo que se trata de una “propuesta seria” y se comprometió a trabajar con otros colegas para lograr la aprobación de una solución bipartidista.

Para convertirse en ley, el plan tendría que ser aprobado en ambas cámaras del Congreso.

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