Los trajes de baño más deseados emergen (de las aguas) de Instagram

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Si las bandas de música tienen sus camisetas y las celebrities sus firmas epónimas, ¿por qué no iban las bloggers a dar salida a su universo? Chiara Ferragni (The Blonde Salad) y Leandra Medine (Man Repeller) son los máximos exponentes del blog como modelo de negocio. Comenzaron volcando su pasión por la moda en eso que la RAE define como “un sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores” sin más pretensiones y han acabado convertidas en empresarias. Todo un ejercicio de personal branding.

Pero no todas las blogueras se mueven al nivel que Chiara o Leandra. Para aquellas cuyo universo se limita a vivir en un eterno verano y en su Instagram siempre sale el sol, tornarse en diseñadora de trajes de baño parece un paso natural. Cuando tu vida consiste en pasar los días entre Ibiza y los Hamptons –o en cualquier sitio con costa y/o piscina, en realidad–, tu armario necesita de una nutrida colección de bañadores y biquinis que cuadren con el paisaje. Así que, a sabiendas de ello y de que tus followers siguen todos y cada uno de tus pasos, lanzar una línea de baño parece un plan. Un buen plan.

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© INSTAGRAM.

FOTOS DEL PERFIL DE @PEACELOVESHEA.

Shea Marie, autora de Peace Love Shea, lanzó su marca SAME en 2015 durante la Miami Swim Week con una propuesta de biquinis frabricados con telas de alta calidad y una costura triangular distintiva. Pongamos, unos 3000 dólares por conjunto, arriba o abajo. “Con las redes sociales [especialmente Instagram], las niñas se preocupan cada vez más por sus vacaciones y lo que llevan“, explica Marie a Fashionista sobre sus piezas de lujo. “Con la locura por el verano y su estilo de vida, lo tenía todo para funcionar“.

Con más de un millón de followers, sabía lo que llevaba a los usuarios a hacer clic en la web. “Construí el concepto de la firma sobre lo que una chica quiere ver o publicar en Instagram. Lo sé porque soy ella, ¿sabes? Me diseño a mí misma. Quiero la gente los vea y sea como ‘Wow, eso es increíble’. Destaca. Que puedas publicar, literalmente, una foto con ese traje de baño sobre un fondo blanco y seguir resultando cautivadora“.

De la misma forma, el éxito de SAME se puede medir por Instagram. Caroline Vreeland, Kedall Jenner, Hailey Baldwin o Ashley Moore (entre otras) subieron fotos a sus cuentas con ellos puestos y eso se tradujo con efecto inmediato en un impulso brutal de ventas. Y es que, según un estudio publicado por Google en 2016, el 64% de las mujeres compran prendas de vestir desde sus móviles.

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No es la única etiqueta ni mucho menos de estas características. Natasha Oakley y Devin Brugman sintetizan muy bien este fenómeno con el nombre su blog A Bikini A Day y el lema que lo acompaña: “Pensamos que un biquini es mucho más que un traje de baño que llevar en la playa. Representa un estilo de vida marcado por la libertad, los viajes y la relajación“. Con esta premisa, presentaron en 2014 su marca Monday Swimwear.

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Los barceloneses Joan Marc Ubach y Nina Urgell hacen lo propio con Luna Beach que, fundada en 2015, comercializa biquinis hechos a mano con materiales basados en microfibra mezclada con lycra para que la prenda se adapte perfectamente al cuerpo. Y por qué no decirlo, sea de lo más fotogénica.

Nunca antes el voyerismo (en Instagram) había sido tan rentable.

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